lunes, julio 23, 2012

Cálculo y equilibrio.

Al tocar la felicidad se hunden mis dedos y pequeñas olas mueven el espejo que va y rompe contra la orilla. La felicidad es para malabaristas, los que no pueden dejar de mirar los objetos que lanzan al aire, los que no quieren perder su balance, cálculo y equilibrio y no ven, ni de reojo, todo lo que sucede alrededor: las trampas de la belleza, los caminos irregulares, el hermoso caos de los pájaros que buscan aparearse, su gorjeo que es un juguete, las sombras que bailan, el bosque... Yo digo todo esto infectado de envidia, porque a todos les salen bien las cosas, menos a mi. Que su equilibrio es siempre preciso: pero al escribir esto, se que no es así. Que todos aunque busquen mantener girando, armoniosamente los objetos de sus vidas, no es mas que ilusión. Todos caminan bajo el mismo sol de la misma patria, todos se marean con el oleaje que otros causan en la superficie, buscando tocar la felicidad.

Lo que quiero decir es cada quien es un cuenco de agua en donde cabe toda la felicidad del mundo. Hay malabaristas y bosques hermosamente caóticos adentro de cada uno.

1 comentario:

Frida Landa dijo...

Es más difícil sobre un monociclo.